UCLAF: Apresentação do Ministro Geral Frei Michael Perry

uclaf-830

Santa Cruz, Bolivia
25-29 Abril 2016
Mensaje del Ministro General a los hermanos de las Conferencias

“Nos encontramos en un momento importante de transición en la historia humana. Un nuevo mundo está naciendo y nosotros gemimos los dolores del parto. Una mujer que se encuentra en esta situación sufre mucho, pero cuando el niño nace, la alegría es incontenible” (Ir a las periferias con la alegría del Evangelio (GPJG) Documento Final, 2015, Capítulo General, par 2).

Mis queridos hermanos de las Conferencias de la UCLAF, el Señor les dé su paz!

Es una grande alegría para Fray Valmir Ramos y Fray Ignacio Ceja, Definidores Generales, Fray Luis Gaillardo, Secretario General por las Misiones y Evangelización, también para mí, estar aquí con ustedes estos días. El objeto de estar con ustedes en esta bella ocasión, es unir esfuerzos que nos permitan buscar formas concretas de profundizar nuestra Identidad Franciscana, fortalecer el sentido de pertenencia a la fraternidad universal y ampliar los horizontes de nuestras fronteras. El Definitorio General y yo estamos absolutamente convencidos que es urgente cambiar la concepción tradicional de “Provincia” o “Custodia” llegando a ser más permeables, de modo que nazcan nuevas posibilidades para una colaboración inter- entidades como consecuencia natural de la  vivencia de la Regla y Vida de los Hermanos Menores. Un agradecimiento especial se debe ofrecer a las entidades en la UCLAF lo que están creando nuevas vías de colaboración entre las entidades en diferentes áreas. Pero podemos y debemos hacer más si vamos a aprovechar todo el potencial que Dios le ha dado a la Orden.

Un sueño todavía mas ambicioso podría ser que comencemos un proceso de acercamiento estrecho a los Conventuales y a los Capuchinos, creando fraternidades inter-obedienciales y empezando a orar por la unificación de las tres principales ramas de la primera Orden. Espero que en estos días podamos empezar a re-imaginar juntos lo que Dios quiere proveer para la Orden en su servicio a la Iglesia y a los pueblos de Latinoamérica y del mundo.

En nombre de la Orden, quiero dar las gracias a todas las entidades de América Latina que han ofrecido lo mejor de sus hermanos a la Orden en los servicios en la Curia General, en la Universidad de San Antonio, y para los proyectos misioneros de la Orden. Su generosidad es muy apreciada. También estaré pidiendo más colaboración con el fin de que la Orden podría cumplir con sus obligaciones, muchos de los cuales son el resultado directo del Capítulo General. Por favor, sean generosos!

Gracias a las visitas que he logrado hacer con un Definidor General, me sorprendo gratamente al ver las maravillas que Dios está obrando en medio de ustedes. Estas visitas, mas largas y mas profundas, y el propósito de mi presencia y la de los dos Definidores Generales, es para animarlos a continuar “corriendo la carrera”, seguros que Jesucristo llevará a plenitud lo que él mismo está haciendo en ustedes, para su bien y el bien de toda la humanidad (cf. Filipenses 1:3-6; La Biblia Latinoamericana).

Un mundo, una Iglesia, y una Orden sumergida en el remolino de cambios acelerados

Me han pedido que comparta algunas ideas sobre la vida y situación de la Orden, y el papel de los hermanos en el contexto de un mundo en constante movimiento y cambio, en una Iglesia que se caracteriza también por el cambio y la transición. No podemos desconocer que el mundo en cual nos encontramos,  sea aquí en Bolivia, en Brasil, en Cuba, en los EE.UU., en Italia, en Sudan, en Jordania y en cualquier lugar, está enfrentando serios desafíos y experimentando rápidos cambios. Estos cambios traen consigo el desafío de encontrar o crear nuevos horizontes de sentido y ofrecer nuevas alternativas que nos permitan reconocer, celebrar y compartir la presencia y la obra de Dios con todos aquellos que nos rodean. Después de todo, “somos misión para el mundo”, como el Papa Francisco ha señalado en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium. Sin embargo, el modo particular en el cual expresamos esa identidad misionera es continuamente re-definido y re- configurado por nuestras experiencias de vida como Hermanos y Menores en el mundo. Fray Ignacio presentó algunos de los temas clave que me referiré a pero yo creo que tienen que ser repetido.

Para empezar me gustaría tomar prestado un concepto importante, o mejor  una idea espiritual, de Ron Rolheiser, miembro de la congregación de los Oblatos de María Inmaculada. El Padre Rolheiser, de origen Británico, nos reta a que, junto con nuestras históricas existencias, nos ubiquemos dentro de la esfera de una vasta realidad, que nos devora, ciertamente nos protege pero también nos desafía, nos conduce, y nos llama siempre a caminar hacia delante, hacia las nuevas periferias donde el Espíritu de Dios habla, y desde donde nuevos elementos de nuestra identidad humana, cristiana -y yo agrego, franciscana, emergen y son forjados.

“Tener fe”, escribe Rolheiser, “es mirar todo de cara a un horizonte infinito. La fe no es cuestión de embelesarnos en la certeza de que hay un Dios y que ese Dios nos cuida. La fe es una forma de ver cosas. Significa un cambio de perspectiva, tomar la realidad de nuestras vidas con todo lo que está en ellas –  un trabajo de todos los días, en relaciones, familia, amor, sexo, dolor, soledad, fidelidad, fracaso, pecado, sufrimiento y muerte- y colocar esto de cara al horizonte de lo eterno y lo infinito. Lo que hace la fe es darnos una doble perspectiva: Desde los ojos de la fe vemos una especie de resplandor divino, reluciendo dentro de lo ordinario. Cuando somos capaces de ver lo ordinario frente al horizonte de lo eterno, entonces entendemos que el  dedo de Dios, en nuestras vidas, está indicando ese horizonte infinito” (Un horizonte infinito, p. 9)

¡Mirar hacia un horizonte infinito! Considero que esto fue lo que San Francisco de Asís entendió, de modo gradual pero muy convencido, en su vida. Su experiencia de fraternidad no se puso en contra de los límites y la condición de pecado de los hermanos que  Dios había enviado a su vida. Más bien, llegó a percibir la belleza de la presencia resplandeciente de Dios en las vidas de sus hermanos, aún cuando ellos hubieran pecado o fallado, viviendo plenamente los ideales que plasmó posteriormente en su Regla de Vida. Es claro, desde sus escritos, que Francisco percibió y aceptó las limitaciones humanas dentro de su propia vida, sus propias fallas y pecados, para luego colocarlas delante del horizonte infinito de un Dios que es “fuerte, grande, Altísimo, Omnipotente, Todo Bien, Bien Supremo, vivo y verdadero, que es amor, sabiduría, humildad y fortaleza” y que perdona todo (Cf. St. Francis, Alabanzas al Dios Altísimo)

El estado de la Orden en 2016

¿Cuál es el estado actual de la Orden y cuál es nuestro futuro? Ayer, habíamos visto y sentido las luces y sombras en las entidades de la UCLAF.  Antes este panorama hay elementos que nos son comunes. Numéricamente nuestra Orden continúa disminuyendo, especialmente en las zonas tradicionales del “Norte”, particularmente en Europa Central y Occidental, Norte América (US y Canadá), Oceanía, e incluso algunos lugares del “Sur” como América Latina (Chile, Argentina, Brasil, México, Colombia, etc.). Somos, en el momento menos de 13.000 (trece mil) entre frailes de votos perpetuos y temporales. Demográficamente, el crecimiento vocacional se está presentando en Asia/Oceanía y África, en la Europa del Este y en el Caribe (Haití). La Orden gradualmente está llegando a ser más diversa, étnicamente hablando, y evidenciamos que  más y más frailes se esfuerzan por aprender una y otra lengua común de la Orden (Inglés, Español o Italiano), y por abrir sus entidades locales a la amplia realidad de la Orden para la colaboración y otras formas de intercambio. La Orden también se está volviendo “canosa” o envejeciendo en algunas partes del mundo, mientras en otras regiones es muy joven.

La Orden es mucho más pobre económicamente que en el reciente pasado. Parte de esta situación se debe a una serie de conspicuas decisiones en inversiones que le han costado mucho a la Orden. La actual situación financiera nos corrobora que perdimos  aproximadamente 20.000.000 (veinte millones de Euros), que tenemos deudas externas con los bancos de XXX millones, una reducción de XXX (diez millones de Euros – Septiembre de 2014: XXX) y otras deudas internas que debemos afrontar.

Hemos dado pasos significativos en la reestructuración de nuestro sistema financiero. Estamos trabajando con expertos en ley financiera para ver cómo podríamos reparar la deuda que contrajimos con varios bancos, causada por proyectos de construcción que se iniciaron en Roma entre el 2003 y el 2010  (por ejemplo: La Curia General, el Auditorio del Antoniano y el Hotel “El Cántico”).

La comisión Económica Internacional Ad Hoc preparó 4 (cuatro) planteamientos posibles para ayudarnos a superar la actual crisis económica. El Ecónomo General está preparando un documento en el cual explicará estos cuatro posibles modelos para ayudar a que la Curia general supere esta situación económica tan difícil. La propuesta incluye también una posible internalización de las deudas solicitando a las provincias un préstamo a la Curia colocando nuestros edificios como garantía hipotecaria.

El debilitamiento de nuestra fuerza financiera se debe también a cambios demográficos, con más hermanos que viven en países y regiones con altos índices de pobreza.

Otros aspectos y desafíos:

Hay una serie de desafíos que la Orden está enfrentando, también la UCLAF, estos deben ser tratados seriamente y con mucho discernimiento, y que requerirán del tiempo y disponibilidad de parte de los Provinciales, Custodios y sus Definitorios y Consejos. Entre estos serios desafíos se encuentran:

  1. Una crisis manifestada en la falta de confianza en los demás hermanos, producida por muchas causas, que genera un ambiente nada saludable a  nivel humano y fraterno.
  2. Fraternidad vista como el “Hotel San Francisco”, donde no existe una verdadera calidad de vida compartida, donde algunos de los hermanos van y vienen sin cuidar del otro y donde nadie se atreve a confrontar a otro (laissez- faire).
  3. Un vacío Espiritual muy profundo y además grave, que provoca en los hermanos serias dificultades para restablecer su relación con Dios.
  4. Una vida llena de trabajo, donde los hermanos viven corriendo en medio de un cansancio físico, mental y espiritual. Pero se carece de estructuras suficientes para ayudar a los hermanos a manejar sus vidas.
  5. Crisis vocacional que difícilmente se puede identificar, pero más difícil aún es ofrecer un acompañamiento cuando muchos de aquellos que entran en serias crisis no hacen el intento por trabajar sus problemas con la ayuda de los Hermanos de la Orden. (Más o menos 65 hermanos abandonan la Orden cada año).
  6. Una crisis muy grave de identidad del hermano ‘laico’ como resultado de muchos factores que hunden sus raíces en las actuales visiones de la Iglesia y el modo como se desarrollan los apostolados o servicios en la Iglesia, en las culturas particulares y en la Orden (los programas de formación inicial, en el lenguaje, y en las estructuras apostólicas y misioneras).
  7. Serias diferencias en el modo como los frailes han asimilado la “imagen de Dios”, la naturaleza de la Iglesia, lo que significa verdaderamente la Vida Franciscana y los desafíos que presentan las sociedades cambiantes con sus imparables cambios.
  8. La necesidad, por un lado, de emprender un serio análisis sobre la calidad de nuestra vida, fraternidad y misión; y por otro, de conducir a un proceso de reestructuración que involucre a todos los hermanos y que se focalice en lo esencial de nuestra vida como Frailes y Menores (Las Prioridades), que incluya la buena voluntad de ejecutar cambios radicales en el ‘dónde’ y ‘cómo’ estamos viviendo, llegando incluso, si es necesario, a reducir el número de obligaciones de naturaleza pastoral y social con el fin de garantizar una calidad de vida en fraternidad y misión.
  9. La Orden se encuentra también en una dramática caída intelectual, con pocos hermanos que desean o son capaces de perseguir estudios de especialización para poder tomar parte en el serio y sostenible diálogo con el mundo de las ciencias (sociales y experimentales), la política, la cultura y la sociedad con el único objetivo de ejercer alguna influencia y buscar impregnar dicho mundo con los valores del Reino de Dios. Nuestra tradición franciscana intelectual revela cuán influyentes han sido los frailes, en los siglos pasados, dentro de las áreas del saber humano.

A esta lista puedo agregar la amenaza de una pérdida de nuestra presencia Franciscana en algunos países donde dicha presencia ha sido grandemente apreciada y tal pérdida tendría serias consecuencias en la vida de la Iglesia local. Hablo de un país muy concreto en el Caribe, me refiero a Cuba. Actualmente tenemos en Cuba  tres (3) frailes de votos solemnes y dos (2) de votos temporales.  Hay otros dos (2) que viven en los Estados Unidos y dos (2) de formación inicial en República Dominicana. Yo le pediría muy fraternalmente a la UCLAF que emprenda una seria revisión de cómo, al lado del Definitorio General y de la Orden, podríamos responder a la urgente necesidad de identificar, preparar y enviar al menos cuatro (4) hermanos a Cuba en los próximos 12 meses para apoyar las actividades pastorales existentes , y crear nuevas vías para la evangelización en el contexto de una Cuba descristianizado.Asimismo, estamos enfrentándonos a grandes desafíos con los Vicariatos que has sido confiados por la Iglesia a la Orden. Algunas de sus provincias se han esforzado por responder a las exigencias de personal y aquellas económicas.  En diálogo con la Congregación para la Evangelización de los Pueblo (ex Propaganda Fidei) en doce ocasiones, es claro que ellos no nos van a dar respuestas sobre cómo vamos a continuar apoyando estas entidades. En días pasados tuve una reunión con los obispos ‘Franciscanos’ de Bolivia y es una realidad ineludible que los tres Vicariatos están afrontando serios desafíos. La orden debe asumir nuestras presencias en estos Vicariatos pero eso requerirá un estudio, diálogo y planeación muy serios. Una idea que se me ocurre, es tal vez que creemos una estrategia central, un Plan Común Franciscano que nos permita apoyar los Vicariatos confiados a la Orden. No será suficiente nuestro agradecimiento a esas entidades en Latinoamérica que nos apoyan humana y económicamente. Sin embargo, no podemos continuar con las prácticas actuales, con un énfasis exclusivo en el trabajo pastoral y social en detrimento de nuestra identidad franciscana. Debemos encontrar otra manera de actuar. Hay que volver a imaginar dónde y cómo podemos hacer que el mayor impacto de Hermanos y Menores hoy.

No diré mucho acerca del Proyecto Amazonas de la Orden, confiado a la UCLAF, y dirigido más directamente por las Provincias de San Francisco, y recientemente por la Provincia de los XII apóstoles, en Perú. Fray Luis Gaillardo y Fray Mauro quienes hablaron ampliamente sobre el proyecto.

Crisis de Fe, Esperanza y Amor en nuestras Fraternidades

Nosotros, Frailes Menores, no siempre actuamos como si nuestras vidas, nuestras fraternidades, nuestra Iglesia y el mundo que nos rodea, pertenecieran a Dios y fueran bendecidas y guiadas por el Espíritu Santo. Más bien, tendemos a apropiarnos de las cosas, de la gente, incluso de los roles y títulos, comportándonos como si fuéramos los únicos que podemos gestionar, pretendiendo ejercitar la suma autoridad sobre estas realidades. Esto se expresa en pequeñas cosas: cuando pretendemos controlar las vidas de nuestros hermanos en la fraternidad; cuando queremos imponer nuestras ideas o incluso nuestras ideologías sobre los otros, y sobre el pueblo de Dios a quien nosotros estamos llamados a servir; cuando lentamente empezamos a conseguir cosas, o cuando somos absorbidos por la tecnología y el atractivo del Facebook o un mundo virtual desprovisto de todo contacto humano, desprovisto de humanidad; cuando nos eternizamos en lugares o servicios, como si la gente no pudiera vivir o funcionar sin nosotros o sin nuestra presencia [El cuarto voto: Stabilitas]; de este modo, nos privamos de aquella acción de Espíritu de Dios, que podría desafiarnos y provocar un movimiento hacia  las periferias donde Dios quiere que comencemos algo enteramente nuevo; o cuando albergamos resentimientos, malos recuerdos y pasados dolorosos, resistiéndonos al perdón de aquellos que nos hicieron el mal y reteniéndolos como prisioneros en nuestras mentes, corazones y cuerpos.

Muchos de estos elementos fueron mencionados en el Capítulo General de 2015. Los que estuvieron presentes recordarán las dificultades que surgieron cuando los hermanos en Europa tuvieron que enfrentar la realidad de la disminución numérica y la invitación a reducir a uno, el número de definidores por Europa. Esto produjo una gran crisis. Cuán difícil es  reconocer y aceptar los nuevos signos de un Dios que habla, especialmente cuando nos invita a abandonar para abrazar la metanoia o conversión, para acoger con fe el sentido de “pérdida” de influencia y poder político dentro de nuestra Orden. De hecho, ha sido muy difícil para los hermanos en algunas partes de Europa, reconocer que el rostro de la Orden está cambiando, que nosotros como la Iglesia, estamos llegando a ser distintos, y que nos estamos moviendo del Norte al Sur, desde un mundo que ha sido muy conocido y familiar y, que de algún modo, es inconmovible e inflexible, a un mundo que aún no ha nacido completamente y que está todavía en gestación, por ende, más allá de nuestro control.

Lo que sí es claro en la Orden es que el futuro del aspecto demográfico tomará forma y color asiático y africano (Vietnam: 120 en la formación inicial; Madagascar: 90; Nairobi: 70; Republica Democrática del Congo: 85; Indonesia: 65+). Estos cambios no serán simplemente de apariencia, sino que tocarán fibras más íntimas, afectando las formas específicas y las maneras con las que un fiel cualquiera se alimenta de nuestro carisma franciscano. Los hermanos del “sur” serán retados, de diversos modos, a hacer más explícito su compromiso con los valores del Evangelio y serán llamados a sumergirse en un serio discernimiento de cara a su raigambre histórica y a la condición cultural de sus contextos, atentos siempre a los casos de posible limitación o deformación en la plena vivencia del Evangelio de la Vida con el cual nosotros mismos nos hemos comprometido. La inculturación en la Iglesia y en la Orden está lejos de su extinción; es más bien, la ola del futuro para la cual nosotros debemos estar preparados.

Otra área de gran desafío para nosotros hoy es la importancia de un tema central como la pobreza y la simplicidad de vida, signos permanentes de fidelidad a la vivencia de nuestra vocación Evangélica. Hoy más que nunca, la Orden tiene la necesidad de voces proféticas y testigos que sean capaces de intuir con agudeza “lo infinito” en lo finito, capaces de entender que “tener” o “poseer” no es lo mismo que “ser”. Como Papa Francisco dijo a nosotros el días del 26 mayo 2015: “Habéis heredado una autoridad en el pueblo de Dios con la minoridad, con la fraternidad, con la mansedumbre, con la humildad, con la pobreza.  Por favor, ¡conservadla! ¡No la Perdáis! El Pueblo os quiere, os ama.”

Unos de los elementos más difíciles de mi servicio como Ministro y siervo es la distancia que existe con los pobres.  No puedo invitar a los hermanos a tomar una actitud de comunión con los pobres si yo no tengo una comunión con ellos. Comencemos, hermanos, porque poco o nada hemos hecho.

Los hermanos en la Orden, comenzando por el Ministro General y llegando a cada uno de los hermanos, somos retados a abandonar la tentación de cualquier posesión, la tentación de controlar, de dejarnos seducir por las cosas materiales o dejarnos sepultar en un mundo virtual. Dios nos está desafiando por medio de la realidad de los pobres de nuestro mundo y, de modo especial, por el ejemplo y las palabras del papa Jesuita quien se atrevió a asumir el nombre de San Francisco de Asís como su “patrón” para llegar a ser lo que nosotros decimos ser: Los anawim de Dios, hijos de un Dios cuya misericordia no tiene comienzo ni fin, cuyo amor es ilimitado y cuya humildad es más profunda que la oscuridad del agujero negro de Einstein y más extenso que las billones de galaxias existentes y aún no descubiertas. Concentrándonos en esto, podremos encontrar la energía y la visión para salir a las periferias con la Alegría del Evangelio.

Asistimos a una importante transición en la historia humana: Nuevos desafíos que enfrenta la Orden de Frailes Menores en América Latina

Comienzo esta reflexión con una referencia al Documento del Capítulo General de 2015 que menciona “importantes momentos de transición en la historia humana”, ante los cuales nosotros nos encontramos. En el Documento Final del Capítulo (GPJG), algunos de estos desafíos incluyen:

  1. Una revolución económica atada a la globalización;
  2. La revolución digital;
  3. Una revolución bio-tecnológica con serias implicaciones para la naturaleza y los ambientes humanos.
  4. Nuevas formas de pobreza crónica y deshumanizante y la cruda realidad del desempleo.
  5. La globalización de la violencia y sus consecuencias;
  6. Movimientos globales de migrantes que están teniendo un impacto

directo sobre muchos países representados por la UCLAF – en  2014
hubo 60 millones de refugiados y personas internamente
desplazadas, una de cada 122 (ciento veintidós) personas en el  planeta;  y

  1. La negativa contribución humana al calentamiento global, destrucción de selvas y biodiversidad, y la contaminación de la atmósfera.

El reto de  cualificar  la vida humana y el medio ambiente, exige más atención de parte de la Iglesia, tal como el Santo Padre ha puntualizado en la Evangelii Gaudium y en Laudato Si’. Lo que no es claro es el modo como nosotros, Frailes y Menores en el mundo de hoy, responderemos a estos serios desafíos. ¿Nos vamos a tomar el tiempo que sea necesario para profundizar nuestro conocimiento sobre los valores del Evangelio y así apoyar nuestra forma de vida?¿Desarrollaremos estrategias para vivir las 5 prioridades en nuestra vida personal y fraterna, y de igual modo en nuestras provincias y custodias (cf. Ite, Nuntiate)? ¿Tendremos el coraje de sumergirnos en el corazón del mundo, analizando los desafíos que aparecen delante de nuestros ojos, usando las mejores herramientas disponibles desde las distintas ciencias, y uniendo fuerzas con otras personas de buena voluntad para proponer posibles soluciones a estos inquietantes interrogantes? ¿Permitiremos que estos desafíos despierten en nosotros nuevos deseos de emprender el camino de penitencia como lo propuso San Francisco de Asís y sus primitivos compañeros, simplificando nuestros estilos de vida, creando al interior de nuestras fraternidades “oasis” de misericordia, reconciliación, diálogo auténtico y encuentro?

Ver el mundo desde la periferia: Desarrollo de una Nueva Hermenéutica para la Vida Franciscana en el mundo de hoy

El Papa Francisco está desempeñando un rol importante al pretender dar forma al modo como la Iglesia se debe proyectar en el mundo de cara a su situación actual y los futuros desafíos que confrontan a la humanidad, especialmente los pobres y marginados como también el tema de nuestra Casa Común. Demos un vistazo brevemente a algunos temas importantes que salen del corazón del Papa Jesuita Argentino, con un marcado acento de espiritualidad franciscana, temas que indudablemente entran en directa relación con nuestra espiritualidad.

  1. Un Dios que es todo misericordioso y que no juzga: El año jubilar de la misericordia es un llamado para que la Iglesia emprenda la misión de la misericordia para todas las gentes. [“Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre”, Misericordiae Vultus, 1]. Acercarnos a Dios desde la perspectiva de la misericordia nos conduce a profundizar en el encuentro con el Dios vivo y amoroso. [cf. Evangelii gaudium, 3].
  1. Un Dios que presta un especial interés y cuidado por los pobres, los marginados, aquellos que sufren diversas formas de violencia en el plano político, económico, cultural y otros sistemas que deshumanizan y arrebatan a la gente su capacidad de vivir en la libertad de los hijos de Dios. El reto de la Iglesia y de la Orden es dejar atrás sus deseos a derechos especiales, privilegios y la búsqueda del auto- engrandecimiento. El desafío para todos los cristianos es acoger las enseñanzas sociales de la Iglesia como una dimensión constitutiva de nuestra fe (cf. Parte IV de Evangelii gaudium, par. 49; par. 176-221).
  2. Un Dios que busca derribar los muros que nos separan a unos de otros, muros que han sido construidos dentro del Cristianismo, entre Cristianismo y otras religiones, y aquellos muros que separan a la gente de buena voluntad del trabajo armonioso con aquellos que son creyentes para realizar un bien común. [cf. Evangelii gaudium, par- 238-258, especialmente par. 244, “Recordemos siempre que somos peregrinos, y peregrinamos juntos. Para eso, hay que confiar el corazón al compañero de camino sin recelos, sin desconfianzas, y mirar ante todo lo que buscamos: la paz es el rostro del único Dios.”].
  1. Un Dios que trabaja desde afuera hacia adentro y de abajo hacia arriba, y una Iglesia que es misión, que sale al encuentro del pueblo de Dios donde sea. Esto se hace más evidente en la predicación, los escritos y la vida ejemplar del Cardenal Bergoglio /Papa Francisco quien ha tomado decisiones determinantes en su propia vida para vivir sencillamente, permitiendo que el pobre lo toque y que él pueda tocar al pobre. Sus viajes en bus y en metro, sistemas de transporte público de Buenos Aires, le dieron la oportunidad de acercarse a la gente y ver con sus propios ojos el drama de las vidas humanas. He aquí la encarnación de una espiritualidad en su máxima expresión!
  1. Un Dios que no busca el poder sino que prefiere la humildad, que no cree en la formalidad sino que busca la simplicidad, accesibilidad y el compartir los roles de autoridad donde se refleje el mutuo respeto, la promoción de la co-responsabilidad y el desarrollo de la colegialidad como modelo de autoridad en servicio.
  1. Un Dios a quien no le preocupa ensuciarse para entrar en medio de la tragedia humana, en la vida de cada persona, en el sufrimiento del universo creado y para ofrecer una voz a aquellos que están sufriendo, y al planeta que está afligido. Todos nosotros recordamos su famoso sermón donde él invitaba a los pastores a conocer el olor de sus ovejas.
  1. Un Dios de la hospitalidad, el cual acoge a todas las víctimas que huyen de la violencia y de las amenazas de muerte (Siria, Libia, partes del África subsahariana, del América Latina, etc.). Personas que huyen a lugares donde eventualmente podrían encontrar descanso, nuevas oportunidades para vivir en libertad y buscar una vida digna de seres humanos. Como pudimos observar en el transcurso del Sínodo de la Familia, el Papa Francisco hizo extensiva esta experiencia de hospitalidad a todos aquellos que se habían sentido marginados en la Iglesia, divorciados católicos vueltos a casar, homosexuales, todos los que directa o indirectamente han participado en abortos, y en general, todos los que se sintieron marginados y excluidos por la Iglesia institucional.
  1. Un Dios que esta invitando a toda la humanidad a vivir la fraternidad universal, juntos con la naturaleza, la Casa Común. El Papa invita a toda la humanidad a crear condiciones con el fin de realizar una auténtica fraternidad universal, junto con toda la creación, viviendo en una nueva ‘ecología’, arraigado en las tradiciones bíblicas, en las enseñanzas sociales de la Iglesia, y por el bien de las generaciones actuales y futuras, especialmente a los pobres, y a la creación.

Elementos de una hermenéutica Franciscana para la vivencia del Evangelio en el siglo XXI

Los temas clave del pontificado del Papa Francisco, enunciados en su predicación, sus escritos, y los modos de proceder y dirigir la Iglesia, conforman los elementos centrales de lo que yo podría sugerir como parte de una nueva hermenéutica Franciscana para la vivencia del Evangelio en el siglo veintiuno. Dentro de los temas clave o elementos centrales puedo incluir los siguientes:

  1. Una Orden de hermanos que buscan renovar cada día su relación personal con Jesucristo, y permitirle que inunde sus vidas –nuestras vidas- con misericordia, perdón, aceptación, amor y alegría. Las crisis que los hermanos de la Orden están atravesando, la crisis económica que ha golpeado fuertemente la Curia General y otras instituciones de la Orden, la crisis de humanidad y de fe en nuestra vida fraterna y en el servicio de la autoridad exige que nosotros profundicemos urgentemente nuestra relación con Dios, permitiéndole que vuelva a ser el centro de nuestras vidas, de nuestras actividades y de nuestro servicio de autoridad y animación. Tenemos también que buscar la reconciliación entre nosotros mismos con un espíritu de renovación.
  2. Una Orden que busca el camino de la fraternidad, la minoridad y simplicidad de vida, abrazando el valor evangélico de vivir sin nada propio, siendo verdaderamente libres y siendo amigos y hermanos para los pobres y marginados, para los refugiados, para las víctimas de tráfico humano y toda forma de violencia, injusticia y deshumanización. Esto podría tener serias implicaciones sobre las opciones que hacemos, donde estamos viviendo y trabajando y donde están ubicadas nuestras fraternidades formativas, como muchas voces de Latinoamérica hicieron saber al Capítulo General. Sin embargo , nunca seremos capaces de vivir estos valores a menos que y hasta que nos comprometemos plenamente a la construcción de fraternidades llenos del Espíritu de Dios , enraizada en un sentido compartido de nuestra humanidad, y comprometidos con un propósito singular y unificada.
  1. Una Orden caracterizada por un espíritu del diálogo en todas la áreas de la vida, tanto entre los hermanos como también entre las instituciones y pueblos, que promueve los valores del Reino de Dios, que vive el sueño de la reunificación de las Iglesias Cristianas con mayor proximidad y un sentido de hermandad compartida con aquellos que creen y aquellos que no. Nosotros, frailes menores, ¿estamos preparados para ser agentes de diálogo? ¿tenemos las habilidades necesarias, técnicas y personales, para sacar adelante nuestra vocación como hombres de fe y diálogo? ¿Estamos realmente convencidos que el diálogo es una cualidad esencial de nuestra vida y vocación?
  1. Una Orden caracterizada por un renovado espíritu misionero franciscana, donde los hermanos se sienten convencidos por Cristo para salir conjuntos a compartir la buena noticia de Jesucristo como un testimonio de vida y fraternidad, donde Provincias y Custodias estarán felices de sacrificar lo mejor de sus miembros, permitiéndoles ir más allá de sus fronteras y desarrollando nuevas formas de vivir los valores Franciscanos en cada fraternidad (cf. Ite Nuntiates).
  1. Una Orden profundamente comprometida en combatir toda forma de pecado social (San Juan Pablo II, 1984, Reconciliación y Penitencia, par. 16), comprometida con los valores transversales de justicia, paz, integridad de la creación y reconciliación. El Capítulo General de 2015 habló claramente sobre la urgente necesidad para todos los hermanos de la Orden, de integrar los valores de JPIC y la Doctrina Social de la Iglesia a las dimensiones espiritual, fraterna, formativa y misionera de nuestras vidas. Ya que el Capítulo General de 2015 encargó al Definitorio General la tarea de preparar un documento sobre la salvaguardia de la creación, yo también recomiendo vivamente a cada una de sus instituciones comenzar un proceso de formación a la luz de Laudato Si’ y emprender una revisión del modo como ustedes actualmente están respondiendo a la crisis ecológica.
  1. Una Orden que demuestra los valores del sine proprio y la simplicidad de vida en sus asuntos financieros. El pequeño folleto, La Administración Franciscana de la Economía, ofrece una clara y fresca visión sobre cómo nosotros debemos hacer uso de los recursos que por gracia de Dios son colocados delante de nuestros ojos. Tenemos la tarea de ayudar a los hermanos a redescubrir “la gracia del trabajo humano” pues entre nosotros debemos ser corresponsables. Hay una serie de entidades de la UCLAF que tienen serias dificultades con temas de transparencia por parte de los hermanos individuales, y los que manejan las instituciones o proyectos.
  1. Una Orden cuyos miembros a nivel de conferencias, y entre provincias y custodias, están comprometidos con la búsqueda de un camino de colaboración inter-conferencia, inter-provincial e inter-entidad, de manera seria, progresiva e intensa. Cuando hablo de colaboración, me refiero a la promoción de una visión renovada, motivación, esperanza y alegría, y a redescubrir nuestra vocación e identidad comunes. Espero que seamos capaces de crear nuevos métodos que nos permitan trabajar estrechamente unidos, la Curia general, las conferencias y las entidades se sientes desafiadas y motivadas para alcanzar este fin.
  1. Una Orden que reconoce la dignidad bautismal de los laicos, que dedica muchos de sus recursos – humanos y económicos- en preparar laicos para liderar la Iglesia y que participa en la transformación eclesial que proponen los obispos del CELAM en Aparecida, y más recientemente en la Exhortación Apostólica del papa Francisco Evangelii Gaudium. Necesitamos con urgencia para tomar una mirada muy seria en nuestros programas de formación inicial que se dirigen principalmente hacia la preparación de los futuros sacerdotes franciscanos. Esta forma de pensar muchas veces controla la manera en que realizamos nuestras actividades pastorales y otros, dejando poco espacio para la participación de los hermanos legos. El clericalismo, en sus múltiples formas, ejerce un mayor poder sobre la vida de la Orden que estamos dispuestos a admitir. ¿Qué puede hacer la UCLAF par ayudar a todos los hermanos en América Latina y a la Orden en el proceso de auténtica conversión con de San Francisco de Asís, y la misión del Papa Francisco; en los documentos de Aparecida y Evangelii gaudium?
  2. Una Orden que nutre la esperanza y el sueño que “todos sean uno”, según el cual las tres primeras Órdenes – OFM, OFM Conventuales, OFM Capuchinos- puedan comenzar un proceso de diálogo, intercambio, colaboración, emprendimiento e itinerarios espirituales y fraternos que permitan crear las condiciones para la re-unificación de las tres Órdenes en una Orden de Frailes Menores. La Pontifica Universidad Antonianum, el Seraphicum y el Instituto Franciscano de Espiritualidad, llegarán a ser una única Universidad Franciscana en 2018. Hay también un itinerario de tres años para trazar un camino hacia un nuevo futuro que va a comprometer las Tres Órdenes – OFM, OFM Conventuales, OFM Capuchinos y la Tercera Orden Regular. En este año, buscaremos una vía de reconciliación a la luz del Octavo Centenario del Perdón de Asís. En 2017, conmemoraremos el Quinto Centenario de la Bula Papal Ite Vos (1517) haciendo una re-lectura de los elementos que históricamente nos dividieron con la esperanza de superar las divisiones y las heridas históricas. En 2018, consideraremos la unificación de la Universidad Franciscana en Roma, y contemplaremos también otras iniciativas para la creación de fraternidades en misión inter-obediencial (ej. En Tierra Santa, a Bruselas, etc.).

En junio de 2018 tendremos el encuentro del Consejo Plenario de la Orden en África. Invito a cada miembro de las conferencias de la UCLAF a participar a la reflexión de temas que atañen a la Orden hoy y en futuro. También, invito a todas la entidades profundizar sobre el documento Ite, Nuntiante, Las nuevas formas de vida y misión en la Orden, con el fin de una mas profunda y existencial redimensionamiento de la vida espiritual, fraterna, y misionera, y de las estructuras que no pueden estar en el centro de nuestra vida. Invito a los miembros de l’UCLAF de crear y profundizar la solidaridad espiritual y material entre los hermanos.  Por ultimo, invito a las entidades a dinamizar la participación en la creación del futuro de la Orden, y no acomodarnos a las situaciones actuales que nos exigen una metanoi del corazón y de la mente.

A modo de Conclusión

El escritor Morris West, en el libro Los payasos de Dios, nos dice: “Una vez tu aceptas la existencia de Dios – aunque lo definas, aunque expliques tu relación con él- permanecerás para siempre cautivado por su presencia que ocupa el centro de todo.”

Mis hermanos de la UCLAF, es mi deseo más profundo que acepten la existencia de Dios. Tal vez resulte un poco gracioso que yo diga esto a unos religiosos consagrados, frailes menores; pero esto nunca se puede dar por descontado. Por esta razón, debemos dejar que Dios sea el centro de nuestras vidas, el centro de nuestra Orden, el centro de nuestra vida Fraterna, el centro de nuestra actividad misionera y pastoral y el centro de nuestros programas de formación permanente e inicial. Mi gran deseo para ustedes y para cada uno de los hermanos de la Orden es que su fe en Dios pueda abrirlos a la posibilidad de que Dios llegue a ser en verdad, el centro de sus vidas. Por favor, pidan para que Dios sea y permanezca el centro de mi vida como su Ministro General y Siervo, el centro del trabajo de los Definidores Generales y de todos los que ejercen algún tipo de autoridad de servicio y animación.

Tenemos muchos desafíos serios para enfrentar. Lo haremos junto como miembros de una fraternidad universal, compartiendo una identidad y visión comunes.  El Señor nos conduzca  hacia la renovación de nuestro Carisma, de nuestro compromiso personal y comunitario, de nuestra vida fraterna y nuestras actividades misioneras, por la causa de nuestros hermanos y hermanas, y por nuestra Casa Común, el planeta y el universo. El Señor bendiga a cada uno de ustedes.

Gracias por su amable atención!